• El médico no discriminará a sus pacientes por razones de religión, ideología, raza, sexo, nacionalidad o extracción social.
  • El médico le debe lealtad al paciente en primer lugar y fomentará la confianza mutua.
  • Ofrecerá información pormenorizada sobre las posibilidades de tratamiento para el problema a tratar, con sus peculiaridades y riesgos.
  • Guardará secreto y confidencialidad de todo lo que el paciente le haya confiado y de lo que de él haya conocido en el ejercicio de la profesión. Este deber se extiende a los colaboradores del médico.
  • Debe disponer de todos los medios para proteger la salud del paciente, preservarla o recuperarla. Respetará las normas de profilaxis e higiene. No realizará tratamientos para los que no esté debidamente preparado, ni los aconsejará por razones ajenas a criterios de eficacia e indicación.
  • Mantendrá sus conocimientos y práctica al día, reconociendo los límites de su competencia profesional y si tiene buenas razones para estimar que no está en condiciones de atender a su paciente, adoptará todas las medidas necesarias en su resguardo derivándolo, si es necesario, a otros colegas.
  • Respetará y fomentará el compañerismo hacia otros médicos. No interferirá en tratamientos ajenos. En caso de ser consultado por un colega, proporcionará toda la información necesaria.
  • Utilizará los medios de comunicación para garantizar la información y comunicación veraz. Se abstendrá de mensajes que menosprecien la dignidad médica o tengan mero afán de lucro. Nunca fomentará falsas esperanzas o creará falsas necesidades.